6 castigos efectivos que puedes emplear con tus hijos
Castigar a los hijos cuando cometen una falta o actúan de forma inapropiada es una parte importante de la educación. Sin embargo, a veces aplicamos castigos que no corrigen el comportamiento de los niños y no dan el resultado esperado. De hecho, en algunas ocasiones, el castigo causa el efecto contrario y empeora el comportamiento del niño.
No es necesario recurrir a los castigos físicos para que nuestros hijos nos respeten, por el contrario, esto puede ocasionar que nos tengan miedo. Si deseas descubrir algunos métodos para castigar a tus hijos, aquí te presentamos 6 castigos efectivos que puedes emplear.
- Quitarles los privilegios
Este tipo de castigo es muy útil y se puede aplicar a todo tipo de niños. Si, por ejemplo, tu hijo ha bajado su rendimiento académico, puedes restringir el tiempo que le dedica a los videojuegos o a la televisión hasta que te demuestre que ha mejorado.
Se trata solo de quitarles los privilegios, lo que no incluye cosas como evitar que duerma, se sienta amado o reciba una nutrición adecuada. Estas acciones son consideradas formas de maltrato infantil.
- Hacer que enmienden su mal comportamiento
Este castigo los ayuda a aprender que todos sus actos traen consecuencias y que deben asumirlas. Si tu hijo mancha la pared de tu casa, por ejemplo, haz que te ayude a pintarla de nuevo para que repare su error.
De esta forma, no solo educas a tus hijos sobre cómo deben comportarse, sino que los preparas para el mundo real.
- Usar la técnica del aislamiento temporal
No todos los niños responden de la misma forma ante este castigo. Mientras que para algunos padres puede ser un método efectivo, para otros no funciona. Todo depende de su aplicación y del tipo de hijo que tengas.
Si deseas intentarlo, puedes usar la técnica del aislamiento temporal para infracciones menores. Si tu hijo se comporta bien después de estar un tiempo solo en su habitación, el método habrá dado sus frutos.
Sin embargo, si después de un tiempo observas que a tu hijo parece no molestarle el castigo, deberás recurrir a otras técnicas.
- Usar las consecuencias naturales
Enséñales a tus hijos la importancia de la automotivación permitiéndoles que sufran las consecuencias naturales de su mal comportamiento. Es decir, cuando se comporten de forma inadecuada, no los ayudes o los rescates.
Por ejemplo, si tu hijo se rehúsa a dejar de jugar a la hora de la comida, simplemente limpia la mesa cuando termines de comer y no prepares más comida después de hacerlo. Así, tu hijo adquiere la autodisciplina que lo ayudará a tener éxito en el futuro.
- Prohibirles participar en sus actividades favoritas
Cuando tu hijo se comporte mal, puedes probar suspendiéndole alguna actividad que le guste, como ir a una fiesta de cumpleaños o un baile. Sin embargo, esto no debe ser permanente o semipermanente. No debemos impedir que nuestros hijos se relacionen con otros niños solo por capricho.
Algunos consideran que este método de castigo no es efectivo. Como padres, debemos escoger el método que consideremos más apropiado para nuestros hijos. Si crees que esto no te resultará útil, prueba con otras técnicas.
- Obligarlos a que se disculpen
Hacer que un niño se disculpe cara a cara con una persona a la que ha afectado no solo los obliga a pasar por una experiencia incomoda como forma de castigo, sino que también los prepara para ser adultos que aceptan sus errores y se disculpan por ellos.
Esta experiencia también les enseña humildad y sencillez. Además, de ser posible, puedes hacer que tu hijo enmiende lo que hizo. Por ejemplo, si dañó el jardín del vecino, oblígalo a que lo arregle.
Castigar a nuestros hijos puede resultar una experiencia poco agradable, tanto para ellos como para sus padres. Sin embargo, si no les impartimos disciplina desde temprana edad, cuando crezcan seremos incapaces de controlarlos.
Debemos educar a nuestros hijos para ser buenas personas, para tener un buen comportamiento y para respetar a los demás. Al castigarlos les enseñamos una lección que les durará para toda la vida: toda acción tiene sus consecuencias.