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Historias asombrosas sobre padres que aman realmente a sus hijos (I)

Son muchos los padres que se olvidan de sus hijos. No los llaman, los abandonan y no los quieren. Buscan cualquier excusa para no tener nada que ver con ellos y creen que por darles dinero mensualmente ya tienen su cariño asegurado.

Si eres uno de esos padres, las siguientes historias conmovedoras sobre padres no son para ti. Cuando realmente se es padre, los hijos son lo más sagrado que se tiene en el mundo. Muchos padres consienten mucho a sus hijos, otros hacen todo lo contrario para formarlos de una manera fuerte y ruda. No obstante existe un tercer tipo de padres a los que llamamos Padres Coraje.

Este tipo de padres son aquellos que tienen hijos especiales y que han logrado hacer cosas impresionantes y asombrosas que solo un padre que ama realmente a su hijo puede hacer. En esta primera entrega, profundizaremos en la historia de Manuel Fernández, Julia de Fernández y su hija Manuela Carolina, una muchacha con parálisis cerebral en la mitad del cerebro.

Desde pequeña fue rechazada por todos. Sus maestros les recomendaban a los padres que la metieran en un colegio para niños especiales. Sin embargo, ni sus padres ni ella misma quisieron hacerlo nunca. Lo que resolvieron fue cambiarla de escuela hasta que consiguieron una donde pudo estudiar sin que le pusieran ningún pero.

Por su condición de parálisis, la pequeña nunca pudo caminar. No obstante eso nunca fue un impedimento para para estudiar. De hecho, demostró ser una de las mejores alumnas de su escuela. Su promedio, a pesar de no ser el mejor de todos, era uno de los más altos y no tenía nada que envidiarle a ninguno de sus compañeros.

Con el tiempo fue ganando el respeto y la admiración de sus amigos y compañeros de clase. Ellos ya la veían como todo un ejemplo a seguir, y los maestros hablaban de ella para que los otros siguieran su ejemplo. Esto debido a que por su condición, tenía que esforzarse el doble que cualquier alumno promedio.

Ahora bien, la pregunta que deben estarse haciendo la mayoría de los lectores: ¿Dónde está el padre asombroso? ¿Qué ha hecho? Muchos llegarán a pensar que ya no tiene ni que ser mencionado porque su hija es realmente asombrosa.

Tener un hijo con problemas de parálisis no es cosa de juegos. Ahora imaginen tener un hijo con esta condición y con unas ganas enormes de superarse. Pues sí, necesitan todo el apoyo y solidaridad de sus padres para salir adelante.

Manuel, el padre de Manuelita, era un conductor de bus. Todos los días salía a la calle a trabajar con mucho esfuerzo y honestidad para conseguir el dinero para mantener a su familia. Su esposa Julia se quedaba en casa y cuidaba de Manuela y su hermana mayor.

Después de graduarse de la escuela secundaria, la pequeña optó por un cupo en una de las mejores universidades del país. Es allí donde comienza el verdadero desafío para los padres de la pequeña. Debido a que para llegar hasta aquella universidad, tenían que madrugar y tomar al menos tres diferentes buses.

Manuel se vio en la obligación de asumir el compromiso por su hija y renunciar a la línea de buses donde trabajaba. Desde el primer día acompañó a su pequeña hija a la universidad. Al dejarla allí, iba al supermercado, compraba caramelos y chupetas y se iba por toda la calle vendiéndolas.

Al llegar la hora en la que su hija salía de clases, la buscaba hasta la universidad y se regresaban a su humilde morada donde llegaban muy tarde en la noche. Dormían unas pocas horas y de nuevo a lo mismo.

Una de las mayores dificultades que tenían para poder llegar hasta el lugar de estudio, era el transporte público. Dos eran las razones por las que esto era así: la primera, porque siempre estaba muy lleno de personas esperando para tomar los buses y era difícil llegar a abordarlos;

La segunda, era que en su país, las personas con discapacidades no pagaban el pasaje, cosa que molestaba mucho a los conductores y a veces le impedían el abordaje, alegando que su silla de ruedas ocupaba mucho espacio. Su padre con mucha paciencia convencía a los mismos de dejarlos aborda y de hecho les pagaba el pasaje para que esto fuera así.

¿Y cómo termina esta historia? Pues sí, de la mejor manera en que pudo terminar. Manuelita ya es toda una profesional de las lenguas. Traductora graduada con honores. El día de su graduación no tuvo más palabras que las de agradecerles a sus padres por tanto esfuerzo y sacrificio.

Manuel solo consiguió decir que todo aquel esfuerzo que él había hecho por su pequeña lo había valido. Y que estaba orgulloso de lo que se había convertido. Que nunca había dudado de lo que ella era capaz de hacer, ni siquiera cuando los maestros de la pequeña se lo habían dicho.

Ser padre va más allá de los intereses personales. Y el amor, es el sentimiento más fuerte donde todo se puede lograr.