Como lidiar con una separación sin afectar a los hijos

Como lidiar con una separación sin afectar a los hijos

La separación de una pareja es complicada, mucho más cuando hay hijos de por medio. Este proceso supone un cambio drástico en el estilo de vida de los hijos y es nuestra responsabilidad, como padres, evitar que sufran por nuestra causa.

Los niños son los más vulnerables en este tipo de situación y aunque la separación sea apenas de la pareja, es inevitable que los hijos se vean inmersos en esta decisión. El apoyo y la actitud de los padres son decisivos para evitarles a los hijos el máximo posible de sufrimiento.

Es importante que los padres afronten su separación de forma pacífica y madura y que nunca pierdan el respeto mutuo. Se debe llegar a acuerdos cuya prioridad sean los hijos y su estabilidad psicológica y emocional.

Como padres, debemos ayudar a nuestros hijos a entender que los hábitos de vida a los que estaban acostumbrados se verán afectados. Debemos apoyarlos en el proceso de transición entre una vida con padres juntos y una con padres separados. Poco a poco los niños se irán adaptando a la nueva rutina de compartir su tiempo entre sus dos padres.

Los hijos comenzaran a experimentar diversas emociones, al igual que los padres, durante el proceso de separación. Es importante que los ayudemos a no dejarse aplastar por el miedo, la confusión o el desánimo que puede despertarse en ellos a raíz del divorcio. Al manejar nosotros mismos nuestras emociones, les brindamos el ejemplo a nuestros hijos para que encaucen sus sentimientos de forma positiva.

Además de todo, siempre es importante que los hijos tengan claro que nos divorciamos de su padre o madre, pero nunca de ellos. No podemos permitir que una separación nos impida estar presentes en la vida de nuestros hijos. Debemos hacer el esfuerzo de mantener nuestra relación con los niños lo más normal posible, de este modo les demostramos que no deben pensar que perderán a alguno de sus padres por causa de un divorcio.

Aunque no nos sintamos cómodos con nuestra ex pareja, es de suma importancia mantener una buena relación por el bien de los hijos. Hacerse comentarios negativos, insultarse o maltratarse en frente de ellos puede generar alteraciones significativas en la conducta de los niños, las cuales pueden incluso afectar su alimentación y sueño.

Asumir la nueva rutina sin negatividad es el primer paso que debemos dar como padres. Si nos quejamos de los cambios que supone la separación o de las incomodidades que esta pueda generar, los niños no se sentirán cómodos y hasta podrían desarrollar un sentimiento de culpa.

Al hablar de la separación con nuestros hijos, no debemos atribuir culpables. Si intentamos poner a nuestros hijos en contra de nuestra ex pareja nos arriesgamos a causarles grandes daños psicológicos que podrían afectar su personalidad. Por el contrario, debemos siempre recalcar el hecho de que sus padres siempre estarán para ellos cuando los necesiten.

Es de suma importancia que estemos atentos a cualquier cambio en nuestros hijos. Algunos cambios de conducta, hábitos de alimentación o sueño pueden generarse, sin embargo no hay razón para alarmarse. Si nos mantenemos firmes a su lado, la conducta de nuestros hijos volverá a la normalidad. Pero jamás debemos descuidarlos.

Para los niños menores de 3 años, que todavía no entienden lo que está sucediendo, es muy importante la presencia y atención de ambos padres. De los 3 a 7 años, los niños ya entienden la separación y suelen manifestar su dolor con rabietas, dolores de cabeza o de barriga, etc. A partir de los 7 años y hasta la adolescencia, los hijos suelen mostrarse indignados y molestos por la separación. Ante esto, los padres debemos ponernos de acuerdo y tomar acciones para detener este tipo de conductas y que no se tornen perjudiciales.

Los enfrentamientos deben ser evitados, así como prohibirles a los hijos que tengan relación con las nuevas parejas de sus padres. Estos aspectos solo fomentan sentimientos negativos en los niños.

La separación es una situación que, indudablemente, traerá muchos conflictos. Sin embargo, si nos comportamos como personas maduras y conscientes, podemos evitar el causarles un trauma a los hijos. Lo más importante es hacerles saber que, a pesar de que su padre y su madre ya no estén juntos, ellos continuarán teniendo el apoyo y el amor de ambos.