El Mejor Padre del Mundo

El Mejor Padre del Mundo

No importa la profesión que tengas ni quien eres en el mundo, una de las hazañas más difíciles de lograr es ser un buen padre. Muchos son lo que lo intentan, otros ni siquiera se esfuerzan en hacerlo y existen aún otros a los que les interesa muy poco. Sin embargo, ser el mejor padre del mundo depende de nosotros mismos.

Son tres los errores más frecuentes que cometemos cuando somos padres y queremos ser los mejores. El primero de ellos es querer controlar todos los aspectos de su vida. Nuestros hijos tienen sus propios sueños y metas, no debemos presionarlos a hacer lo que queremos, sino darles oportunidad de descubrir lo que ellos quieran ser.

Otro problema que deriva de querer controlarlo todo es que ellos no se sientan cómodos hablando con su padre. Piensan que si le comentan algo a su padre que ellos quieren pero que a él no le agrade terminará en una discusión. No quieren tener problemas con su viejo, por lo tanto van con otra persona a desahogar sus penas.

El segundo error común de cometer cuando se quiere ser un buen padre es el de regañarlo por todo. Muchas veces vemos a nuestros hijos haciendo cosas que no nos gusta que hagan. Y todas las veces que lo vemos lo regañamos. No damos espacio a que descubra por sí mismo lo que quiere. No dejamos que explore el mundo a su alrededor.

El tercer gran error es el de pensar que nuestro deber como padre es solo llevar el dinero para la formación del mismo y ya. Dejarle todo lo demás a la madre, que ella se encargue del resto. Es verdad que el dinero es necesario para la supervivencia de una familia, pero no lo es todo. Compartir con tu hijo aunque sea un poco ayuda a que se desarrolle mejor como persona.

En resumen, ya vimos cómo controlar todo los aspectos de la vida de nuestro pequeño solo nos llevan a alejarlo más de nosotros mismos. También observamos que reprenderlo por todo tampoco es la solución, hay que darles espacio para su desarrollo. Y por último, vimos que solo trabajar para mantenerlo sin hablar con él tampoco es beneficioso.

Por lo tanto, para ser un buen padre tenemos que complementar todas las cosas antes mencionadas. Todo en exceso es malo.

Es importante orientar a nuestros hijos, pero no controlar toda su vida; es importante reprenderlo cuando haga mal, pero no todo el tiempo y sin razón; y por último y más importante, el dinero ayuda a mantener un hogar, es verdad, pero los niños necesitan de tiempo de calidad con su padre. Compartir con él lo hará un hombre de bien.