Estrategias inteligentes para disciplinar a nuestros hijos
El castigo es una parte fundamental de la educación de nuestros hijos. Saber cómo castigar a un niño que se comporta mal es un factor determinante para educar a un futuro adulto maduro y productivo.
Un niño que desconoce lo que es correcto y lo que no, muy posiblemente desarrollará problemas a nivel académico, profesional y psicológico en el futuro.
Uno de los factores más importantes que debes considerar al disciplinar a tu hijo es que debes ser consecuente. Tu hijo será incapaz de aprender si las reglas cambian constantemente. Ser consecuente es vital para que tu hijo se comporte de manera adecuada.
Castigar a tu hijo no es sinónimo de maltratarlo. Existen algunas estrategias muy buenas que puedes aplicar cuando los niños se comportan de forma incorrecta.
- Usar siempre las mismas reglas: cada vez que debas castigar a tu hijo, es conveniente que te rijas por las mismas reglas. No cambies o modifiques los castigos para cierto tipo de comportamiento sin una razón aparente.
- Reconocer el mal comportamiento siempre que suceda: siempre que tu hijo se comporte mal debes castigarlo. No debes ignorar sus malas actitudes.
- Asignar un castigo razonable: el castigo que apliques debe estar en consonancia con la falta que cometió tu hijo. Además, es importante que te apegues al castigo que estableciste y no permitas que tu hijo lo eluda o lo cambie.
- Establecer límites claros: si tu hijo no entiende lo que es el mal comportamiento, tendrá dificultades para evitar portarse mal. Debes darle a tus hijos una idea de lo que está bien y lo que está mal desde temprana edad.
- Mantener tanto la calma como la firmeza: a veces, ciertos comportamientos de tus hijos pueden resultar insoportables. Sin embargo, enojarte mucho y demostrárselo a tu hijo no será bueno para ninguno de los dos.
Controlarte te hará tomar decisiones lúcidas y lógicas sobre el castigo de tu hijo. Mantente firme pero no le grites ni lo agredas.
- Ser un modelo positivo: recuerda que tus hijos aprenden de ti, del ejemplo que les das. Vigila tu propio comportamiento para que sea coherente con el modelo de conducta que les quieres impartir a tus hijos.
Esfuérzate por ser una persona cortés, feliz, respetuosa, trabajadora y cariñosa. De esta manera, tus hijos lo notarán y te imitarán.
- Recompensar a tus hijos por su buen comportamiento: el castigo es solo la mitad, la otra parte se basa en recompensar su buen comportamiento, trabajo duro, bondad y paciencia. Recuerda afianzar sus actitudes positivas, verás los resultados maravillosos que obtendrás.