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Formas de castigo que NO debes usar con tus hijos

El castigo es una herramienta importante para la educación de nuestros hijos. Sin embargo, muchas veces nos excedemos y aplicamos métodos que no corrigen las fallas sino que las empeoran.

 

Algunas formas de castigo causan profundos daños en los niños. La idea es disciplinar y educar, no traumatizar a nuestros hijos. A continuación te presentamos algunas formas de castigo que no es recomendable que uses con tus hijos.

 

No los agredas físicamente

Aunque muchos padres creen en el uso del castigo corporal, si se practica debe ser con moderación. Castigar a los hijos dándoles nalgadas es una técnica que estos padres emplean cuando la falta es grave, sin embargo no hay razón que justifique que le des a tu hijo una paliza intencionalmente.

 

Golpear a un niño nunca es la mejor opción. Si lo haces, te arriesgas a que tu hijo desarrolle conductas agresivas e incluso problemas mentales graves. Además, al maltratar a un niño físicamente te arriesgas a causarle un daño permanente o hasta letal.

 

No los maltrates emocionalmente

La negligencia, el aislamiento y la intimidación son cosas que perjudican el crecimiento emocional de tus hijos. No se trata solo de golpearlos, agredirlos emocionalmente es una forma aún más cruel de violencia.

 

Aunque cuidar y educar a un niño no es una tarea fácil, tratarlos de esta manera solo empeora la situación. En muchos casos, este tipo de maltrato deriva en autolesiones, abuso de drogas, depresión e incluso suicidio.

 

Algunos de los comportamientos que califican como maltrato emocional son:

 

  • Aislar al niño de otros para evitar interacciones sociales normales.
  • Agredirlo verbalmente con insultos, amenazas y ridiculizarlo.
  • Aterrorizarlo por no alcanzar expectativas irracionales.
  • Humillarlo intencionalmente.
  • Controlarlo usando el miedo y la intimidación.
  • Ignorarlo o desatender sus necesidades básicas.
  • Forzar a que un niño haga algo incorrecto o poco saludable.
  • No demostrarle amor, ternura ni afecto.

No castigues su curiosidad

Los niños son curiosos y aprenden interactuando con el mundo que los rodea. No debemos castigarlos si su mal comportamiento se deriva de su curiosidad honesta. Castigar a un niño por algo que no sabía que era inadecuado puede causarle miedo a las nuevas experiencias.

No apliques una educación severa y excesivamente estricta

Excederse al disciplinar a los hijos es común, pero debemos esforzarnos por evitarlo. Forzar a tus hijos a alcanzar estándares excesivamente altos y castigarlos de forma muy estricta puede afectar su habilidad para vivir una vida feliz y saludable.

Recuerda que, bajo ningún concepto, debes obligara tus hijos a vivir la vida como tú quieres. De igual forma, las técnicas de disciplina excesivamente estrictas evitan que tu hijo adquiera la capacidad de disciplinarse a sí mismo.

No apliques una educación débil y permisiva

Y aunque no hay que ser excesivamente estrictos, tampoco debemos ir en la dirección opuesta y excedernos con la flexibilidad. Negarte a castigar a tu hijo o dejar que sea él quien tenga el control le enseñará a que no necesita comportarse bien o trabajar duro para conseguir lo que quiera.

Ceder ante un niño quisquilloso o rescatarlo de las situaciones desagradables puede arruinar su habilidad para lidiar con emociones negativas de una manera madura. Educar a un niño de esta forma deriva en un adulto con dificultades para conseguir satisfacción en su vida y tener una imagen positiva de sí mismo.

Recuerda que los castigos siempre deben adecuarse a la falta que el niño haya cometido. Castigos muy severos ante faltas menores pueden destruir la autoestima.

Asimismo, debes disciplinarlos ante cualquier falta y explicarles siempre la razón de su castigo. La idea es educarlos para que sean mejores personas y reconozcan entre lo que es apropiado y lo que no.