Las rabietas: el terror de todo padre
Las rabietas son un problema con el que todos los padres debemos lidiar. Nuestros hijos usan este “método” para expresar su frustración cuando no obtienen lo que quieren, cuando necesitan atención o cuando tienen alguna molestia física.
Las rabietas son más comunes en los niños de 2 años. Ellos, que aún no cuentan con el vocabulario suficiente para expresar sus sentimientos, usan los gritos y el llanto para transmitir sus emociones.
Es muy importante que sepamos lidiar con las rabietas. No debemos perder la calma ya que gritarles a nuestros hijos o golpearlos solo empeorará la situación. La idea es que podamos darles a nuestros hijos la oportunidad de explicarnos su actitud y de escuchar los motivos por los que no podemos darles lo que quieren.
Nunca grites o le hables fuerte a tu hijo cuando quieras que deje de hacer una rabieta. Explícale lo que está haciendo, por qué está mal y sugiérele otra manera de expresarse.
Muchas veces nuestros hijos hacen rabietas en lugares públicos. Cuando esto sucede, lo mejor es irte, incluso si te tienes que llevar a tu hijo gritando y pataleando. Mantén la calma, recuerda que tu hijo se está comportando de acuerdo a sus emociones y no está siendo racional.
No debes ceder para evitar una vergüenza en público. De esta forma, tu hijo verá cómo debe comportarse cuando hay personas desconocidas.
No esperes una conducta que no es apropiada para su edad. Como padre, no tienes que aceptar comportamientos groseros o hirientes y debes establecer límites. Pero sé consciente de lo que es normal para la edad de tu hijo. Recuerda que esta etapa pasará y tu trabajo es guiar y amar a tu hijo a través de ella.
No debes rendirte ante una rabieta de tu hijo. Esta es una señal de que ha ganado y que tiene el control. Aprende cómo manejar estas situaciones en casa y la posibilidad de que te avergüence en un lugar público será más reducida.
Sin embargo, si a pesar de todo lo que has hecho tu hijo continúa haciendo rabietas frecuentes, es posible que sea el momento de buscar ayuda profesional para que logres comprender a tu hijo y aprendas a tratarlo.
Tratar las rabietas de un hijo es difícil, pero debes hacer tu mayor esfuerzo. Recuerda que forma parte de su educación y de su desarrollo como persona. Debes darle la importancia que merece.
Ayuda a tu hijo a aprender a expresarse sin necesidad de recurrir a una rabieta. Si dejas que tu hijo crezca con este tipo de actitudes y crea que son normales, cuando sea más grande no habrá forma de controlarlo.