Padres Alcohólicos
El alcoholismo es una de las peores enfermedades que puede existir dentro de un grupo familiar. Lamentablemente es una de las más comunes entre los adultos, teniendo un mayor índice de incidencia en los hombres. Es una enfermedad que mata totalmente la mente de la persona que la padezca y que rompe hasta con los mejores hogares.
El alcohol es una de las drogas más letales que existe. No te mata a la primera, pero mata toda tu esencia, tu personalidad y tu voluntad. Adicionalmente, crea problemas en el hígado y en el aparato reproductor; además de alejar a las personas de ti, incluyendo a aquellas que más quieres.
Ser alcohólico y además padre es una de las peores combinaciones que existe. Ser un alcohólico no solo te afecta a ti, sino también a toda tu familia, incluyendo a los más pequeños de la casa, y hasta creándoles problemas psicológicos.
Vivir en compañía de un padre o familiar alcohólico solo trae consecuencias negativas. Tomando el ejemplo del portal web revistaindependiente.com, tener un padre alcohólico es como tener un elefante en la sala de estar. Es decir, un objeto enorme que no permite la comunicación entre los habitantes de la casa y que solo estorba.
Tener un padre alcohólico es un problema que tiene que atacarse desde el principio. La afectación que genera en los niños de la casa es tan grave que puede marcarlos de por vida. Según la página del sitio web del Centre Can Rosselló, un niño que crezca en un hogar con un familiar alcohólico puede desarrollar los siguientes problemas:
- Culpabilidad: El niño puede creer que es la causa primordial de que su padre/madre abuse de la bebida.
- Ansiedad: El niño puede estar constantemente preocupado acerca de la situación en su hogar. Puede temer que el padre alcohólico se enferme o se hiera, y puede también temer a las peleas y la violencia entre sus padres.
- Vergüenza: Los padres pueden transmitirle al niño el mensaje de que hay un terrible secreto en el hogar. El niño que está avergonzado no invita sus amigos a la casa y teme pedir ayuda a otros.
- Incapacidad de establecer amistades: Como el niño ha sido decepcionado tantas veces por el padre/madre que bebe, no se atreve a confiar en otros.
- Ira: El niño siente ira y rabia contra el padre alcohólico porque bebe tanto y suele estar enojado también con el padre que no es alcohólico porque no le da apoyo o protección.
- Confusión: El padre alcohólico cambia de momento, va de ser amable a ser violento sin ninguna relación con el comportamiento del niño. Una rutina regular diaria, tan importante para el niño, no existe en su casa porque las horas de las comidas y de acostarse cambian constantemente.
- Depresión: El niño se siente solo e incapaz de poder hacer algo para cambiar la situación.
Adicionalmente, otro portal web que ofrece información sobre los niños con padres alcohólicos llamado La Mente es Maravillosa destaca 5 huellas profundas que deja el haber crecido con un padre alcohólico.
La primera de ellas, es no saber lo que es una conducta normal. Los niños ven a sus padres actuar de una forma cuando están bajo los efectos del alcohol y de otra totalmente distinta cuando no. Esto hace que los niños tengan esa confusión y que no sepan que es actuar normalmente.
La segunda es que les cuesta llevar a cabo un proyecto hasta el final. La incertidumbre de no saber cómo será el humor de sus padres, hace que la incertidumbre y la ansiedad crezcan dentro de sí mismos. Esto causa que el menor no pueda concluir los proyectos que se plantea en la vida.
La tercera es que se juzgan sin piedad y tienen problemas para divertirse. Un sentimiento de culpa acompaña a las personas que estuvieron bajo la tutela de un padre alcohólico. Ese sentimiento de haber podido hacer algo o de sentir que es culpa suya la enfermedad de su padre. Esto dificulta el poder divertirse.
La cuarta es que son leales aunque no haya mérito para ello. Las personas con padres alcohólicos siempre fueron obligadas a no decir nada sobre el problema de su padre o madre fuera de casa. Esto les crea un sentimiento de lealtad ciega que tiene que tener con los seres que aman y les hace pensar que los demás deben hacer lo mismo con ellos.
La quinte y última tiene que ver con que reaccionan exagerada e impulsivamente. Tanto sufrieron el vaivén constante de no saber el humor del día de sus padres alcohólicos que para ellos es imposible no reaccionar de la misma manera que sus padres lo hacían bajo los efectos del alcohol.
En resumen, hay que tomar consciencia sobre como nuestras propias decisiones afectan a los demás. Si eres un padre o una madre y eres alcohólico, es hora de que busques ayuda profesional. Tu alcoholismo puede afectar de forma definitiva a tus hijos. Ámalos, respétalos y piensa mucho en ellos.
El primer paso es aceptar que se tiene un problema, luego ir con los especialistas y poner todo de nuestra parte para superarlo. La fuerza voluntad es la mejor arma para salir adelante. Recuerda también que para amar a otros es importante amarse a uno mismo.