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¿Por qué debemos enseñar a nuestros hijos a orar?

Para los padres que creen en Dios, la oración puede ser una gran ayuda con los niños en esos momentos en que se les despierta algún temor. Los niños a los que se les enseña sobre un Dios amoroso que se preocupa por ellos encuentran un consuelo enorme orando y, de este modo, pueden expresarle sus deseos y temores a él y agradecerle por sus bendiciones.

A lo largo de nuestras vidas nos enfrentamos a situaciones que son difíciles de afrontar. Muchas veces nuestros problemas parecen aplastarnos y no encontramos salida. En esos momentos es cuando necesitamos hablar con Dios, pedirle su consuelo y orientación. Nuestros hijos también necesitan saber eso.

Debemos enseñar a  nuestros hijos a orar y a pedir por protección, por las necesidades de otros, por que sean capaces de resistirse a las tentaciones, entre otros aspectos importantes. Además de esto, nuestros hijos deben saber expresarle su gratitud a Dios.

La mejor forma de enseñar a nuestros hijos a orar es orando con ellos y existen algunas oraciones, como el Padrenuestro o el Ave María, que es importante que conozca. Dedica tiempo para orar con tus hijos y encontrarse con Dios.

Aprovecha esta lista de oraciones que te presentamos a continuación. Recuerda que no se trata solo de que se las aprendan de memoria y de que las repitan cada vez que se los pidas, los niños deben entender su significado y la importancia de cada una de ellas.

Padrenuestro

El Padrenuestro es la oración que nos enseñó Jesús. En ella, alabamos a Dios y le pedimos que nos cuide y nos proteja. Está oración nos une en la fe y por ello es tan importante que tus hijos la conozcan.

Padre nuestro,

que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

 

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal. Amén.

 

Ave María

El Ave María es una oración sencilla, es un saludo cariñoso a nuestra Madre del Cielo. En esta oración le agradecemos a la Santísima Virgen por los favores recibidos de Dios y le expresamos nuestra confianza en ella.

 

Dios te salve María

llena eres de gracia

el Señor es contigo;

bendita tú eres

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto

de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la ahora

de nuestra muerte. Amén

 

Gloria

Esta sencilla y sentida oración alaba a Dios y, además de ser muy corta, se utiliza en ocasiones para acabar otros rezos y plegarias como el Credo, el Ave María, el Padre Nuestro o el Rosario.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu

Santo. Como era en el principio, ahora

y siempre, por los siglos de los siglos.

Amén

 

El Credo

Esta oración es de suma importancia ya que resume las verdades en las que creemos como católicos.

 

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra.

 

Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,

nació de Santa María Virgen,

padeció bajo el poder de Poncio Pilato

fue crucificado, muerto y sepultado,

descendió a los infiernos,

al tercer día resucitó de entre los muertos,

subió a los cielos

y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

 

Creo en el Espíritu Santo,

la santa Iglesia católica,

la comunión de los santos,

el perdón de los pecados,

la resurrección de la carne

y la vida eterna.

Amén.

 

La Señal de la Cruz

Es importante que nuestros hijos conozcan la Señal de la Cruz y los respectivos gestos que la acompañan. Al hacernos esta señal, invocamos a la Santísima Trinidad, iniciamos nuestra oración en su nombre y le pedimos su protección.

 

Por la señal de la santa cruz +

de nuestros enemigos +

líbranos, Señor, Dios nuestro +

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +

 

Amén.

 

La Salve

La Salve es una oración de saludo, repetición y súplica. Es importante que nuestros hijos la conozcan ya que con ellas nos dirigimos a la Virgen María, nuestra Reina y Madre.

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,

vida, dulzura y esperanza nuestra.

 

Dios te salve.

 

A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva,

a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

 

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,

vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,

y después de este destierro, muéstranos a Jesús,

fruto bendito de tu vientre.

 

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

 

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,

para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Amén